Aumentan las tensiones a medida que los pequeños países insulares se retiran de las conversaciones sobre el clima de la ONU
En un dramático giro de los acontecimientos en las conversaciones sobre el clima de la ONU en Bakú, Azerbaiyán, los representantes de los pequeños Estados insulares expresaron su frustración abandonando las negociaciones. La Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS) amenazó con retirarse por completo de la cumbre debido a la percepción de negligencia y burla de otros países con respecto a sus solicitudes financieras para combatir el cambio climático.
Michai Robertson, negociador financiero de la AOSIS, destacó que su partida era una declaración contundente contra las injusticias que se han cometido desde hace mucho tiempo en las negociaciones sobre el clima. Destacó el punto de ebullición alcanzado durante las discusiones y afirmó que se niegan a seguir siendo ignorados.
Un llamado a un mayor apoyo
La huelga se produjo después de que las negociaciones se extendieran 19 horas más allá de la hora de finalización prevista, lo que pone de relieve la urgencia y la tensión que rodean estas discusiones. La AOSIS representa a 43 naciones y territorios, incluidos Samoa y Barbados, que enfrentan graves amenazas por el cambio climático debido al aumento del nivel del mar y las condiciones climáticas extremas.
Durante estas cumbres, la AOSIS aboga por:
- Mayor apoyo financiero para abordar los desafíos ambientales
- Acciones más contundentes contra las emisiones de combustibles fósiles
Su principio rector está encapsulado en la frase “1,5 para seguir con vida”, que hace referencia al objetivo fundamental de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales. Las evaluaciones actuales de la ONU indican que, sin una intervención significativa, el mundo podría experimentar al menos 3,1 °C de calentamiento, un escenario considerado catastrófico para las comunidades insulares.
Robertson destacó que sus demandas no se limitaban a cuestiones de dinero, sino también de compromisos significativos para abordar las causas profundas del cambio climático. Señaló que los recientes cambios políticos, en particular en Estados Unidos con la elección del presidente Trump, debilitaron el resultado de la COP29.
Avanzando después de la disrupción
Robertson describió la retirada como un acto espontáneo de unidad entre negociadores frustrados. Tras su salida, se hizo evidente que su ausencia provocó un acercamiento inmediato de otras delegaciones que buscaban volver a entablar conversaciones con ellos.
A pesar de su decisión inicial de irse, la AOSIS finalmente regresó a negociar hasta bien entrada la mañana del domingo. El acuerdo resultante incluyó compromisos de que las naciones desarrolladas aportaran 300 mil millones de dólares anuales hasta 2035 a los países en desarrollo, pero esa cifra no alcanzó los 500 mil millones de dólares solicitados inicialmente.
Aunque Robertson calificó este resultado como una “aquiescencia”, sigue teniendo esperanzas de aumentar las ambiciones financieras futuras.
Concluyó reforzando la posición de AOSIS como actor fundamental en el escenario mundial: “Lo mejor que salió de esto es que saben que somos una fuerza a tener en cuenta”.
Mientras los líderes mundiales se preparan para futuras cumbres como la COP30 en Brasil el año próximo, los eventos en la COP29 sirven como un duro recordatorio de la urgente necesidad de un diálogo constructivo y de soluciones equitativas dentro de las negociaciones climáticas.